El color como valor

Las piedras preciosas son muy utilizadas en la joyería debido a sus peculiares colores y formas, mientras que la rareza de las mismas le da un valor especial al ser agregado al accesorio, convirtiéndolo así en un artículo de estatus, elegancia y distinción.

El valor de las piedras preciosas es determinado por cuatro características: peso, pureza, corte y color. Este último es muy importante para gemas de color. Para estas, se juzga por la intensidad del color y por lo tanto no pueden ser analizadas de la misma manera que los diamantes, que se busca que sean lo más claros posible. En muchas ocasiones, las piedras de color con menor cantidad de imperfecciones son las más valuadas, sin embargo estas puede que tengan imperfecciones, ya que esto les da características naturales que hace que la piedra sea más fácil de identificar.

Para determinar el valor de la joya mediante estas características, existe una compañía que es especialista y reconocida internacionalmente: Pala Internacional, que es fuente de gemas de color que vende a tiendas joyeras importantes, como Tiffany & Co. desde hace más de 40 años. Esta empresa ha determinado que dentro de la característica del color, hay tres aspectos a considerar: saturación, tono, y la posición de Hue. Este último se refiere hacia qué lado del círculo cromático se inclina más el color de la pieza. Por ejemplo, si hablamos de una esmeralda, se espera que tenga un color verde que no tenga tonalidades amarillentas o azuladas. En cuanto a la saturación, alude a la intensidad o riqueza del color. Va de la mano con el tono, que menciona el grado de ligereza o oscuridad en el color. En un zafiro, se busca que sea un color azul rey, sin tener un color demasiado claro, como el azul cielo, o demasiado oscuro, como un azul marino.

De esta manera se determina el valor de la gema de color, sin tomar en cuenta peso, pureza y corte, que ya son características más especificas para cuando se quiere crear un accesorio con la piedra.

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