La pena de muerte y sus implicaciones

A lo largo de la historia, ha habido personas que han cometido crímenes considerados como inhumanos. Desde homicidios hasta genocidios, la mayoría de la población mundial concuerda con que se debe castigar a los culpables lo más severamente posible. Se ha debatido arduamente en cuanto a cuál sería la sanción ideal para tales actos. Gran número de personas cree firmemente que la pena de muerte debe considerarse como ideal pues los culpables son considerados incapaces de reintegrarse a la sociedad y no consideran suficiente el encarcelamiento de ellos. La contraparte estipula que la pena de muerte va en contra de un derecho humano fundamental: el derecho a la vida.

Es de vital importancia debatirlo porque es un dilema ético que varios tribunales en el mundo han tratado de resolver. Por ejemplo, si una persona le ha privado la vida a 27 más, ¿merece seguir con la suya? Privarle la vida al culpable significaría hacer lo mismo que este ha hecho, además de que se violenta uno de sus derechos fundamentales. Sin embargo, el mantenerlo con vida implica un costo, el cual proviene de los impuestos de los ciudadanos. ¿Realmente se desea que el dinero de la población vaya destinado a alguien que implica un peligro para todos? Algunos argumentan que eso no es justo, pero es lo humano.

Al tomar en cuenta ambos puntos de vista, realmente se torna en una decisión difícil, pues hay una línea delgada entre lo racional y la emoción que uno deposite hacia tal situación.

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