Fibra de carbono: El futuro de la construcción

En 1963 la prestigiosa empresa “Rolls Royce” inició la implementación de elementos con alto porcentaje de carbono en motores de avión y tuvo resultados desastrosos. 1981, la escudería McLaren lanzó oficialmente el primer auto hecho a base de fibras de este material. Debido a que el conductor John Watson sufrió un fuerte accidente y resultó ileso numerosas industrias iniciaron investigaciones para un mejor aprovechamiento del material. A pesar de que dicho material alcanzó los avances dentro de la construcción hasta el inicio del nuevo milenio, este se convirtió rápidamente en la industria con mayor aprovechamiento comercial de la fibra de carbono (FDC) debido al costo-beneficio que conlleva.

Debido a que los materiales constructivos sufren fácilmente de pérdida de propiedades ocasionadas por corrosión y factores externos a las estructuras, al pasar del tiempo estas deben de ser reforzadas. Pese a la existencia de refuerzos de materiales más comerciales como el concreto y el acero, la FDC ha demostrado que esta es el material que tiene mayor durabilidad y resistencia al menor costo.

México ya es uno de los países con disponibilidad comercial para esta tecnología con empresas de renombre en el medio como Sika o Drizoro que permiten la distribución nacional a precios competitivos internacionalmente. Principalmente por ignorancia, el tema el reforzamiento estructural con fibras carbonatadas no es tan común en la comunidad ingenieril nacional por lo que aún existe gran amplitud de desarrollo en el método.

Al ser un país con gran actividad sísmica, naciones primermundistas reciben asesoramiento constante de los ingenieros mexicanos. Cómo ya está comprobada la capacidad de amortiguamiento de la FDC en las estructuras existe otro campo de oportunidad sin explotar que beneficiaría tanto a la sociedad científica como a la civil, junto con el impulso económico de las patentes que se generarían. Es sólo cuestión de aprovecharse.

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