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Se retoman los estudios sobre la célula

En 1665, Robert Hooke, mediante un microscopio, observó unas estructuras invisibles para el ojo desnudo, en el corcho, que tenían forma de celda. El científico decidió nombrarlas “células”. Posteriormente, Schleiden y Schwann notaron que las células se presentaban en plantas y animales, por lo que concluyeron, se presentaban en todos los seres vivos, dando lugar a la teoría celular.

Desde ese momento y hasta el día de hoy, se han presentado numerosos avances en la Biología celular, ya que actualmente los científicos cuentan con un mayor número de herramientas y microscopios más potentes. Estos hechos llevaron a graduales descubrimientos. Por ejemplo, en 1831 Robert Brown descubrió el núcleo celular, Purkinje observó el citoplasma, y Kölliker halló las mitocondrias.

Debido a lo expuesto, a partir del inicio del siglo 20, se crearon 3 postulados: la célula es la unidad fundamental de la vida, todos los seres vivos están formados por células, y todas las células vienen de células preexistentes.

Los avances no se detuvieron en este punto, debido a que recientemente se han publicado compendios sobre los últimos descubrimientos relacionados con este tema. Los hechos sucedieron en San Francisco, ya que se publicó un documento llamado Atlas de la célula humana en la que se describen los diferentes tipos de célula, sus componentes, la forma en la que las células interactúan y su relación con agentes externos. El propósito de esta obra es el de fungir como herramienta para que médicos y científicos puedan entender los procesos celulares y enfermedades relacionadas con esto, con el objetivo de formular nuevos tratamientos. Como ejemplo de esto, Julie Sneddon, una estudiante de la Universidad de California, comenta que utiliza las imágenes contenidas en el compendio para realizar sus estudios sobre la diabetes.

Los científicos e investigadores están conscientes de que aún hay una gran deficiencia de conocimiento en la Biología celular; sin embargo, aportaciones como esta sirven como un aliciente para obtener una mayor cantidad de información, en un futuro.

 

 

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Los transgénicos: mitos y realidades

Todos hemos escuchado la controversial palabra “transgénico” y probablemente diariamente consumimos productos que los contienen, sin embargo, aún es posible percibir una gran desinformación con respecto a dicho concepto, ya que son relativamente seguros. Empecemos por definir “transgénico”: cualquier organismo vivo, como plantas, animales o microrganismos, al cual se le ha introducido un gen de otro organismo para conferirle una característica nueva. Al hacer esto, se modifican las células del organismo, y es así como este nuevo individuo es mejorado, debido al gen que le dará la capacidad de realizar nuevas funciones.

Los hechos mencionados llevan a la común pregunta: ¿existe algún tipo de peligro relacionado con los transgénicos? Para ilustrar esto es conveniente poner como ejemplo la comparación entre una planta de maíz transgénico, con una común, ya que no se encontrarán diferencias físicas entre ellas. Es decir, el transgénico será el mismo cultivo, pero con un rasgo extra, tal vez resistencia a sequías o plagas. Cientos de estudios científicos indican que no ha habido un solo caso que pueda demostrar que el consumo de transgénicos haya causado daños a la salud, ya que son tan sanos como sus equivalentes no transgénicos.

En este punto es importante señalar que los transgénicos tienen un gran valor comercial, ya que permiten evitar una enorme cantidad de gastos (fertilizantes, control de plagas, etc.), por lo que es un hecho que en el futuro se volverán más comunes de lo que hoy ya lo son, debido a su seguridad y practicidad.

Induced polyploidy dramatically increases the size and alters the shape of fruit in Actinidia chinensis

La colchicina es conocida por ser un medicamento utilizado para contrarrestar la gota (dolor intenso en las articulaciones) y la cirrosis hepática. Sin embargo, sus usos van más allá que el de actuar como un medicamento, ya que en las plantas tiene efectos extremadamente notables. En ellas, esta sustancia puede utilizarse para inducir un estado llamado poliploidía (aumento en el número de cromosomas). Esto ocasiona que los frutos, de dicha planta, tengan un mayor tamaño y no posean semillas.

Como una pequeña explicación del mecanismo que es usado por la colchicina, las características físicas de todos los seres vivos (incluyendo las frutas) están definidas por los genes, cuya unión forma el ADN, y este (junto con algunas proteínas), a su vez, forma cuerpos llamados cromosomas. Los cromosomas en muchas ocasiones vienen en grupos (incluyendo al ser humano, cuyos cromosomas vienen en pares), y la colchicina actúa al duplicar su número (solo en plantas). Esto es posible debido a que las células suelen dividirse, y para esto duplican todas sus partes, incluyendo sus cromosomas. En una división celular normal surgen dos células normales, sin embargo, la colchicina evita esto y hace que una célula termine con el doble del número de sus cromosomas, por lo que ahora es poliploide.

Según Wu, J., Ferguson, A. & Murray, B. (2012), y como ejemplo, en el estudio se menciona que hay ciertas variedades de kiwi (Actinidia chinensis) cuyo tamaño no era “apto” para la comercialización. Posteriormente, el fruto fue tratado con colchicina y su tamaño se vio considerablemente aumentado.

De acuerdo a los autores, el uso de la colchicina tiene un gran impacto económico, debido a que muchas de las frutas que actualmente son consumidas han sido tratadas con esta sustancia y ahora son poliploides. Solo algunos ejemplos para ilustrar esto, son: el plátano (que originalmente poseía semillas), sandías, algunas manzanas, trigo, etc.