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El Micro Departamento

El año pasado, comenzó la construcción de uno de los primeros edificios micro departamentales de Nueva York, después de 3 años de haber anunciado el diseño ganador, así como los finalistas. La competencia, llamada adAPT NYC. Del ganador y los cinco finalistas surgen varias características comunes que señalan lo que estaban buscando los constructores y clientes del concurso. La primer, y más obvia de ellas, es que estas personas buscaban una manera e consolidar espacios comunes arquitectónicos de una casa habitación para economizar el espacio y de esta manera el costo de la vivienda; para ejemplificar se destaca la unión en un solo espacio de una sala y un comedor, una cocina y un “closet de lavado” donde se encuentran comodidades como secadora y lavadora y una mejor integración entre recamara y guardarropa. La segunda característica en común a destacar de los diseños finalistas fue el optar por espacios comunes sociales donde los residentes pueden ociar en comunidad con el resto de los habitantes del edifico. Terrazas abiertas, cocinas comunes, albercas y hasta gimnasios pueden ser vistos en alguno de los seis diseños. El ganador del concurso fue Monadnock Development LLC, su edificio consta de un total de 55 unidades, en un rango de 250 a 370 pies cuadrados (23.2 a 34.3 m2).

La Disociación Arquitecto/Cliente

Si uno compara la arquitectura en obra y construcción vera un gran desfase con la supuesta vanguardia arquitectónica que según la corriente pos contemporánea debe de estar arrasando con la cultura global actual. El muro desnudo, el uso restringido de tonos fuertes sobrepuesta con la predominancia del monocromo, y las cubiertas y desfases escondidas que vemos en revistas, imágenes y dibujos chocan con la ornamentación excesiva, las ideas tomadas de estilos arquitectónicos pasados y tonalidades saturadas que vemos en persona dentro de obras arquitectónicas. ¿Por qué sucede esto? A diferencia de las bellas artes, la arquitectura es una disciplina, aunque diseñadora, arraigada a las necesidades y deseos del quien comisiona la obra y no quien la crea. Entonces el arquitecto no siempre puede desarrollar sus ideas en su totalidad debido a los laces de la obra con el cliente que la solicita.

De aquí surge una controversia de la arquitectura contemporánea, pues no se puede decidir si el diseño arquitectónico debería ser decisión del cliente y trabajo del arquitecto, o si este último debería de tener el decir completo de la obra y abrirlo al público y un potencial mercado/cliente que lo quiera comprar y construir.

Personalmente, y desde el punto de vista de un futuro arquitecto, creo que a final de cuentas esta disciplina existe para el cliente, el mercado y el pueblo en general teniendo o no laces al diseño. Aunque la postura opuesta tiene varias ventajas, como la posibilidad de una unificación arquitectónica hacia la búsqueda de la mejor ergonomía lo cual culminaría en un encuentro mucho más acelerado, este no puede ser a cuestas del gusto y necesidad del cliente y el pueblo. Esto porque es del no-arquitecto del usuario del espacio que surge la arquitectura. Sin un doctor no hay hospital, sin un político no hay palacio de gobierno y sin un comerciante no hay mercado. Entonces depende de la interacción y discusión del arquitecto con el cliente para encontrar tal ergonomía de un espacio en específico.

Urbanismo Participativo. Construcción Social del Espacio Urbano.

Según Hernández (2016), la construcción y desarrollo de la ciudad postmoderna se rige en un orden inverso: desde arriba hacia abajo. Es decir, su desarrollo se realiza tomando como prioridad el sector público y administrativo de la comunidad, sin tomar en cuenta al factor constituyente de tal sector, y muchas más, de la ciudad: el ciudadano. A través de este documento, el autor busca exponer y convencer al lector de la necesidad de un nuevo tipo de urbanismo, que “empiece desde abajo hacia arriba” tomando en cuenta como base constituyente al ciudadano y su movimiento. Tal urbanismo no es un lujo, pero una necesidad si se quiere llegar a un desarrollo pleno saludable del ciudadano. Sustentándose en la Constitución Colombiana de 1991, Hernández señala la importancia de la actividad y protesta ciudadana para llegar al urbanismo participativo, pues “El urbanismo necesita activísimo ciudadano” (Hernández, 2016, pg.11). Esto porque los espacios físicos nunca han sido inertes, pero cambian según el uso que el ciudadano y el gobernante le dé, para así cumplir las necesidades del grupo. Sin la llegada de un urbanismo que participe en el desarrollo del ciudadano, el espacio nunca dejara de ser un elemento fijo, muerto de la ciudad.

Referencias

Hernández Araque, M. J. (2016). Urbanismo participativo. Construcción social del espacio urbano. Revista de Arquitectura , 18(1), 6-17.doi: 10.14718/RevArq.2016.18.1.2

Miguel Huaracha    A00820811